LA INVISIBILIDAD DE LAS POBLACIONES MARGINADAS EN EL PROCESO DE PLANIFICACION DE LOS SERVICIOS DE SALUD: LAS LESBIANAS ¿DONDE ESTAN?
Aida Ivette González Santiago, B.A., MPH(c)
Coordinadora de Educación y Adiestramiento
Centro de Excelencia en Salud de la Mujer
Centro Mujer Y Salud
Recinto de Ciencias Médicas
A pesar de ser la población femenina el grupo de
mayor crecimiento con la infección de SIDA en el país
las estrategias de prevención primaria y secundaria relacionadas
a las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), incluyendo
el VIH/SIDA, no contemplan a las lesbianas como una prioridad.
Existe evidencia científica que sostiene que las ETS pueden
representar un cofactor para contraer la infección del
Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) (1). Una de las características
de las ETS es que pueden causar laceraciones, como es el caso
de herpes y pueden ser un portal de entrada para el VIH al torrente
sanguíneo. Por otra parte, el aumento en condiciones transmitidas
por contacto sexual en las mujeres nos sugiere que éstas
no perciben el riesgo al que están expuestas y que en
sus prácticas sexuales con otra(s) persona(s) se exponen
a la posibilidad de infección.
De los casos de SIDA en mujeres reportados en la Isla en
enero de 1999, 58% están relacionados al contacto sexual
(2). Durante el año 1998 de los 4,415 casos de ETS (sin
incluir el VHI/SIDA) informados por el Departamento de Salud
de Puerto Rico (3), 61% se presentaron en féminas. De
los 219 casos reportados de tricomoniasis, condición causada
por un parásito, 182 se presentaron en mujeres. Por otra
parte, de los 2,008 casos reportados de clamidia (que es la ETS
bacterial de más prevalencia en los Estados Unidos) se
reportaron 1,617 en la población femenina.
En la actualidad el Departamento de Salud de Puerto Rico
no posee un instrumento adecuado que pueda identificar que grupos
de mujeres, dentro de la población que reportan, están
siendo impactados por las condiciones de transmisión sexual
y entre éstas el VIH. Este es el caso de las mujeres que
comparten sexualmente con mujeres, una población de menor
poder que es excluída de los procesos de planificación
de salud, por ser considerada un grupo de "menor riesgo".
Sobre este punto, Cole y Cooper (2) en su estudio sobre
la exclusión de las lesbianas en la educación sobre
el SIDA y el VIH plantean ciertos mitos que pueden exponer aún
más a este grupo. Entre éstos encuentran: "a)
que el tipo de acto sexual que practican las lesbianas no es
de alto riesgo, b) que no ofrecen relaciones sexuales a cambio
de dinero, c) que no quedan embarazadas y d) que las lesbianas
no tienen relaciones sexuales frecuentes". Las prácticas
sexuales con hombres sin protección representa otro factor
que puede colocar a esta población a riesgo, ya sea por
la presión social, una violación, por la búsqueda
de un embarazo o por atracción física o emocional.
En 1997 Báez, directora del Programa de Educación
de Fundación SIDA de Puerto Rico, realizó un estudio
que reafirmó la ausencia de participación de las
mujeres lesbianas en los procesos de planificación de
salud en Puerto Rico (5). El 56% de la muestra de este estudio
estuvo de acuerdo en que las ETS representan una preocupación
para la comunidad de mujeres lesbianas en la Isla y el 45% señaló
que en el último año no habían visitado
el ginecólogo/a. Gran parte de las mujeres encuestadas
demostró desconocimiento sobre las ETS más comunes
en la mujer, como es la clamidia. Posiblemente estos hallazgos
respondan a que el mensaje de prevención y los servicios
de intervención están diseñados y orientados
para una población de mujeres heterosexuales. Esta situación
impide que las mujeres lesbianas se percaten del riesgo al que
están expuestas y que sientan la necesidad y la confianza
de utilizar dichos servicios; entre los que se encuentra los
relacionados a ginecología. Al no percibirse en riesgo
y no sentirse impactada por la promoción de la salud que
tradicionalmente es utilizada, las mujeres lesbianas entienden
que los exámenes de rutina como el examen vaginal, la
mamografía y el PAP no son necesarios para ellas por que
no comparten sexualmente con hombres.
Por otra parte, algunos/as profesionales de la salud acostumbran
hacer preguntas a sus pacientes femeninas sobre los tipos de
anticonceptivos que usan o si están activas sexualmente,
refiriéndose exclusivamente al contacto heterosexual y
las prácticas coitales. Las mujeres que comparten sexualmente
con mujeres, posiblemente, por el temor a una reacción
lesbofóbica del profesional de la salud se sientan más
cómodas negando su actividad sexual con sus pares. En
ocasiones los/as profesionales de la salud que atienden a esta
población las conocen desde hace algún tiempo o
mantienen relación con sus familias o amistades, lo que
hace más difícil que las mujeres se sinceren.
Es sumamente importante que los/as profesionales de la
salud y particularmente aquellos/as que trabajamos con féminas
estemos conscientes de lo fácil que es invisibilizar grupos
dentro de las poblaciones de interés y excluirlas de las
estrategias de planificación e intervención. Fortalecer
la entrada de los grupos de mujeres más ignoradas a la
planificación de estrategias de salud, es también
una forma de garantizar el crecimiento de los enfoques de género
y su desarrollo dentro de estos escenarios.
De acuerdo a la planificadora M. Itzaguirre (6) la aproximación
a la nueva concepción de planificación debe contemplar
la interrelación de los diferentes grupos sociales, puesto
que cada uno tiene su propia visión de lo que es el futuro
deseable; por esta razón, se hace imperiosa la necesidad
de incluir en el proceso de planificación a grupos socialmente
olvidados como es el caso de las lesbianas. Desgraciadamente
la historia de las enfermedades nos ha demostrado que cuanto
más tiempo se excluye a un grupo o a una comunidad del
proceso de planificación en la prestación de servicios
de salud, mayores son las posibilidades de que aumente su incidencia
en este sector. Este ha sido el caso de las mujeres en Puerto
Rico y la historia del SIDA, éstas fueron olvidadas en
los inicios de la planificación de servicios de salud
para atender esta epidemia y hoy representan el grupo de más
alto crecimiento con esta condición.
Los esfuerzos de planificación de servicios de salud
para mujeres lesbianas no son un asunto hegemónico del
Gobierno. Para garantizar la participación de la comunidad
de mujeres en el proceso de la planificación, es necesario
que las organizaciones gubernamentales y privadas relacionadas
a la salud garanticen espacios protegidos donde las lesbianas
y otras poblaciones minoritarias sientan que pueden aportar para
el diseño de nuevas estrategias de salud. Tradicionalmente
las organizaciones de base comunitaria han trabajado las necesidades
de este grupo. Es necesario que entre todos los sectores que
brindan servicio a esta población se desarrolle un diálogo,
sólo de esta forma se podrá garantizar la equidad
y el acceso en los servicios de salud para todos y todas.
REFERENCIAS
1. García, 1997
2. Departamento de Salud de Puerto Rico. Estadísticas
vitales de SIDA en Puerto Rico.
Enero 1999
3. Departamento de Salud de Puerto Rico. Estadísticas
de morbilidad de Enfermedades de Transmisión Sexual en
Puerto Rico. 1998
4. Cole R., Cooper S.. Exclusión de las lesbianas de la
educación sobre el SIDA y el VIH. Módulo III, Curso
de capacitación en métodos sexuales más
seguros y la eliminación de la homofobi. New York, Department
of Health, 1992.
5. Báez, M.I.. Las lesbianas y las E.T.S.: otro rostro
de la invisibilidad. Ponencia presentada en el Congreso de Enfermedades
de Transmisión Sexual, Lima, Perú.,1997.
6. Itzaguirre, M. (1988). Elementos para la reflexión
sobre las tendencias reciente en la planificación de América
Latina, Ponencia presentada en el XVI Congreso Interamericano
de Planificación, San Juan, Puerto Rico, 1988.
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