Cáncer de Mama: Después
del Diagnóstico
Delia M. Camacho, PhD
Directora Centro Mujer y Salud, Catedrática y
Directora Departamento Programas Graduados, CPRS
El tratamiento para el cáncer de mama ha estado cambiado
gradualmente en las pasadas tres décadas dejando de ser
un tratamiento con énfasis anatómico, radical y
mutilante para pasar a ser desde la década de los años
80, un tratamiento biológico y más efectivo en
mantener la calidad de vida de las mujeres que sufren de esta
condición. Hace aproximadamente 25 años el tratamiento
usualmente disponible era la cirugía mientras que hoy
en día la mayoría de las mujeres reciben cirugía,
radioterapia, quimioterapia y/o terapia hormonal como parte de
su tratamiento primario.
El tratamiento médico para cáncer de mama es
en la actualidad uno complejo que conlleva un cuidado médico
multidisciplinario y como resultado de esto, la paciente interacciona
con médicos de diferentes especialidades, todos con diversas
habilidades personales y clínicas para proveer información
y consejería. La creciente concienciación de las
mujeres sobre el cáncer de mama combinado con el aumento
en el nivel educativo de éstas y su interés de
participar de forma activa en la toma de decisiones sobre su
cuerpo, ha influencia la relación médico-paciente
que se establece al momento de un diagnóstico positivo
y la toma de decisión sobre las diversas alternativas
de tratamiento a seguir.
Años atrás la mujer diagnosticada con cáncer
de mama le temía al cáncer y a la mastectomía
y tenía poca participación en las decisiones sobre
su tratamiento. Hoy en día un diagnóstico de cáncer
de mama aún representa la fase de mayor impacto y produce
gran temor en las mujeres. No obstante, además del temor
específico a una posible deformación de su cuerpo
y a las consecuencias del diagnóstico de la condición
en su vida, produce mucho temor e incertidumbre a las mujeres
tener que enfrentar las diferentes opciones de tratamiento y
participar de forma activa o pasiva en la toma de decisiones
y la posibilidad de recibir opiniones diversas y en algunos casos,
contradictorias de sus médicos.
Antes no se discutía sobre pronósticos de supervivencia,
hoy en día sí. Antes el seguimiento a la paciente
era limitado, hoy hay seguimiento a largo plazo, hay grupos de
apoyo, opciones para la reconstrucción del seno y una
mayor conciencia de factores de riesgo y de supervivencia. Por
lo tanto, la fase de diagnóstico, inicio del tratamiento,
el manejo del cáncer de mama y el seguimiento a la condición,
puede representar una fase de gran impacto sicológico
y de inseguridad para estas mujeres hoy en día.
Cuando la mujer es diagnosticada con cáncer de mama,
uno de los asuntos de mayor prioridad es atender su necesidad
de información y ayudarla a tomar la mejor decisión
de tratamiento para su caso particular. Las actitudes de los
médicos tienen un tremendo impacto en el estado emocional
de la paciente. El médico está en una posición
clave para ofrecer a la paciente la guía y el apoyo emocional
que requiere. Posiblemente la intervención inicial del
cirujano lo coloca en la mejor posición para ofrecer consejería
preventiva, ofreciéndole a la paciente un cuadro real
pero con opciones positivas referentes a los aspectos físicos
y sicológicos de la condición y de su tratamiento.
Los médicos, particularmente los oncólogos, deben
estar al tanto de las diferencias individuales de cada paciente
en la respuesta al cáncer. Las enfermeras juegan un papel
cada día más importante asumiendo esta función
de asesoría.
Las reacciones de las mujeres en el proceso de toma de decisiones
varían. Rowland y Holland clasifican a sus pacientes en
cuatro tipos, dependiendo de sus respuestas a ese proceso (1):
Tipo I: Mujer que le pide al médico que decida por
ella. Usualmente esta es una mujer mayor que está acostumbrada
a aceptar autoridad. Espera que el doctor tenga un papel dominante
en la toma de decisión y podría interpretar la
falta de una recomendación como un enfoque inadecuado.
Tipo II: Mujer que demanda cierto procedimiento. Esta puede
ser una mujer joven, médicamente sofisticada que ha consultado
varios recursos y ya ha tomado su decisión. Esta paciente
debe tratarse como una participante activa en el proceso de decisión
y puede requerir información médica detallada,
incluyendo estudios científicos.
Tipo III: Mujer que no puede decidir. Esta mujer se siente
sobresaltada por el aspecto amenazante del diagnóstico
de cáncer de mama. Puede necesitar ayuda siquiátrica
o sicológica para ayudarle a manejar su temor y el proceso
de toma de decisión.
Tipo IV: Mujer que expresa que "Dada las opciones, sus
recomendaciones y mis preferencias, yo escojo
" Esta
respuesta es de una paciente madura que, aunque ansiosa, es capaz
de entrar en una interacción constructiva con el médico
para llegar a una decisión bien pensada. En este caso
la presentación de información, apoyada por publicaciones
y discusiones, conduce a una decisión.
Los tipos de pacientes mencionadas arriba describen diversas
maneras en que las pacientes reaccionan al enfrentar el reto
de la toma de decisión para escoger tratamiento. El proceso
de comunicación médico-paciente es complicado y
los pacientes de cáncer pueden presentar situaciones particulares
por la seriedad de la enfermedad y la complejidad del tratamiento.
La clave para una comunicación efectiva parece ser la
correlación entre las necesidades de la paciente y la
respuesta de su médico.
Con el aumento en el uso de mamografía para cernimiento,
el cáncer de mama no invasivo se diagnostica a etapas
mas tempranas y actualmente constituye aproximadamente 15% a
20% de todos los cánceres de mama. La prognosis de esta
condición es influida por la edad de la paciente, la etapa
en que se encuentra la enfermedad, las características
del tumor primario, los niveles de receptores en el tejido del
tumor, así como por la etapa relativa a la menopausia
y a la salud general de la paciente.
Las opciones de cirugía incluyen mastectomía
radical modificada, mastectomía modificada con reconstrucción
en la misma cirugía, o cirugía conservadora (lumpectomía,
quadrantectomía). La cirugía indicada para cada
caso dependerá de la localización y el tamaño
de la lesión, tamaño del seno, edad de la paciente,
apariencia del mamograma y de cómo se siente la paciente
referente a la conservación del seno. Un aspecto a considerar
en la toma de decisiones relativa al tipo de cirugía es
las ventajas desde el punto de vista de la supervivencia entre
la opción de cirugía conservadora y la de mastectomía
radical modificada. Recientemente, la supervivencia con cualquiera
de estas opciones se ha catalogado como equivalente. Sin embargo,
los médicos aún tienen opiniones conflictivas respecto
a ofrecerle a las pacientes la cirugía más conservadoras.
Es importante señalar, que la cirugía conservadora
conlleva en la mayoría de los casos, tratamiento de radioterapia
postoperatoria. Las mujeres deben recibir orientación
al respecto para que la decisión tomada sea con pleno
conocimiento de sus implicaciones. Siendo así, mas se
justifica la participación de la paciente en la toma de
decisión sobre el tratamiento quirúrgico inicial.
A las mujeres a las cuales se les practicará una mastectomía
radical modificada se les debe ofrecer la alternativa de reconstrucción
del seno ya sea inmediatamente, o más tarde en otra cirugía.
La reconstrucción inmediata tiene la ventaja de limitar
el impacto sicológico de la mastectomía, pero este
proceso requiere de una coordinación estrecha entre el
cirujano que practica la mastectomía y el cirujano plástico,
en adición a consideraciones de costo y cobertura de los
planes médicos. Una desventaja de hacer la reconstrucción
en una cirugía posterior es la necesidad de una segunda
anestesia general. Estos aspectos deben ser presentados a todas
las mujeres que estén considerando reconstrucción
como alternativa.
Sin embargo, aunque actualmente se están haciendo mas
reconstrucciones, y aún cuando el gobierno federal requiere
que los planes médicos las incluyan como parte de su cobertura,
la opción de reconstrucción muchas veces no se
evalúa con las mujeres a las cuales se les va a hacer
una mastectomía. En muchos casos no se les ofrece suficiente
información como para que éstas consideren este
tipo de cirugía y evalúen previo a hacerse la mastectomía
la posibilidad de hacerse la reconstrucción simultáneamente.
Aunque la mujer finalmente escoja no hacerse una reconstrucción,
hay beneficios sicológicos de importancia cuando éstas
reciben la información y tienen la oportunidad de decidir
sobre esa opción.
¿Y después de la cirugía? Luego de practicar
el tipo de cirugía seleccionado, se determina si hay necesidad
de terapia postoperatoria. Esta terapia puede ser con quimioterapia,
radioterapia, y/o terapia hormonal (con el antiestrógeno
tamoxifén). Esta decisión se toma dependiendo de
los siguientes factores: si los nódulos linfáticos
han sido invadidos, el tamaño del tumor y el estado de
los receptores hormonales. La quimioterapia adyuvante (se usa
para aumentar la eficacia o la seguridad en el tratamiento) usualmente
es administrada durante los primeros seis meses después
de la cirugía, mientras que la terapia con tamoxifén
generalmente se prescribe por aproximadamente cinco años
luego de la cirugía. Las mujeres deben conocer los efectos
que pueden esperar de estos tratamientos para facilitar el que
cumplan con éstos, puedan monitorear los efectos que tengan
en su organismo y puedan estar atentas a posibles complicaciones.
El aumento en la complejidad de los tratamientos disponibles,
y el deseo de la mujer de participar activamente en la toma de
decisiones y de reanudar lo antes posible su vida normal, han
intensificado las preocupaciones por aspectos críticos
(clínicos, sicosociales, y de rehabilitación) de
las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama. Los profesionales
de la salud y aquellas mujeres que ya han sobrevivido al cáncer
de mama pueden jugar un papel importante ofreciendo apoyo a otras
mujeres que enfrentan la condición y actuando como consejeros
y defensores de los mejores intereses de la paciente. Las mujeres
usualmente se dirigen a estas persona en busca de apoyo, de consejo
y de información para una toma de decisión informada
sobre opciones en el tipo de cirugía primaria, reconstrucción,
terapia adyuvante, asuntos sicosociales, de empleo y problemas
de seguros médicos.
En resumen, después de un diagnóstico de cáncer
de mama, el tratamiento a seguir envuelve la participación
de varias especialidades: cirugía, oncología, radiología
y sicología. Es ideal que estos profesionales de la salud
laboren en un equipo multidisciplinario que ofrezca información,
facilite la toma de decisión a la paciente y esté
disponible para dialogar con la paciente, sus familiares y entre
sí. Pero este equipo profesional no siempre está
accesible. Por lo tanto, es importante crear conciencia entre
las mujeres de que hay mucha información disponible, de
su derecho a solicitarla, de la importancia de participar activamente
en la toma de decisiones desde antes de iniciarse el tratamiento
conociendo todo lo relativo a la selección de éste
y convencidas de que la decisión tomada es la mejor opción
posible para ellas.
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